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“En surcos de dolores… ¡la paz germina ya!: presidente Santos

Tuvieron que pasar 52 años de guerra, de intentos fallidos de negociación y una lamentable estela de muertes, secuestros, desplazados y miles de millones de pesos gastados en una lucha entre colombianos, para que, al fin, el Gobierno y las Farc, luego de cuatro años de complejas negociaciones, lograran un acuerdo para ponerle fin al conflicto. 

Los viejos rivales en armas, Santos y Timochenko, se pararon ante los lentes del mundo, frente a frente, como lo habían hecho el 23 de septiembre del año anterior cuando anunciaron el acuerdo sobre reparación de víctimas que contenía el espinoso tema de la Justicia Especial para la Paz, pero en esta ocasión la noticia es que la paz llegó a Colombia.

El presidente Santos le entregó a Timochenko la ‘Paloma de la paz’ que hizo famosa el expresidente Belisario Betancur, con quien se dice que iniciaron realmente estos diálogos. El secretario general de ONU, Ban Ki-moon, fue el primero en hablar y presentó un reconocimiento al proceso y sus resultados.

Ban Ki-moon también aseguró que desde ya está trabajando la misión verificadora de la ONU, que se encuentra “a lo largo y ancho de todo el país” y, para reconocer lo trascendental de esta negociación, dijo que en otras del mundo donde también hay proceso de paz, ya está estudiando lo acordado para “obtener las lecciones que pueden utilizar en sus esfuerzos”.

El primero de los dos protagonistas de la firma en hablar fue “Timoleón Jiménez”, máximo líder de las Farc. Su discurso fue un extenso recorrido por la historia del grupo que nació en Marquetalia hace 52 años, y que desde ese entonces no dejó de estar enfrentado con el Estado. También hizo amplias referencias a artistas, políticos, guerrilleros y pensadores colombianos, que inspiraron su lucha armada que este 26 de septiembre quedó atrás. “Timochenko” destacó el paso de esa lucha con las armas a la lucha con ideas y argumentos al entrar oficialmente a la democracia nacional.

El cenit del discurso fue el momento que todo el país esperaba y por el que preguntaban los detractores del proceso. Ante los 2.500 invitados a la ceremonia y los millones de televidentes y radioescuchas que presenciaban el discurso del líder de las Farc, pidió perdón a las víctimas del conflicto armado por los actos del hasta hoy grupo alzado en armas. Fue quizá su discurso más político, en el que arremetió contra el sistema en general. Lanzó palabras contra la política tradicional, la publicidad, los medios de comunicación, el sistema de salud y los gastos de guerra.

El encargado del cierre, fue el presidente Santos, quien hizo toda la apuesta por la paz. En un discurso en el que evocó la violencia que azota hace 70 años al país desde la época del bipartidismo, le dio la bienvenida a la democracia al jefe de las Farc, alias Timochenko, y a los miembros de esa guerrilla.

Compartiendo la misma mesa con quien fue su enemigo durante décadas, Santos dijo: “Señor Rodrigo Londoño y miembros de las Farc: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad; cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político, sin armas; siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el Acuerdo –como Jefe de Estado, de la patria que todos amamos– les doy la bienvenida a la democracia”.

El mandatario también invitó a los colombianos para que voten “Sí” en el plebiscito, con el que el próximo domingo se refrendará lo pactado con las Farc. “Con su voto, el próximo domingo 2 de octubre, podremos dejar atrás un pasado triste y abrirle las puertas a un futuro mejor, con alegría y optimismo”, agregó Santos.

Aunque el acuerdo fue cerrado hace un mes en La Habana, el acontecimiento es de tal magnitud que se le presentó al mundo por lo alto. Cerca de 2.500 invitados entre los que estaban 15 jefes de Estado, entre ellos el cubano Raúl Castro, anfitrión de las conversaciones auspiciadas también por Noruega, Venezuela y Chile; el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el rey emérito de España, Juan Carlos, y numerosos representantes de organismos internacionales.

También tuvieron un espacio especial las víctimas del conflicto, negociadores, congresistas, ministros y organizaciones promotoras de la paz y la reconciliación. Todos se dieron cita en Cartagena para anunciarle al mundo que el conflicto más antiguo de occidente es cosa del pasado. Ahora el camino es construir la reconciliación de los colombianos y cumplir con los puntos acordados: desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de drogas, garantías de reparación y no repetición a las víctimas y fin del conflicto.

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